El gobierno chino intensificó su supervisión sobre la inteligencia artificial (IA), citando preocupaciones sobre la seguridad nacional y la estabilidad social. A través de un comunicado del Ministerio de Seguridad, se emitió una severa advertencia sobre la «contaminación de datos», instando a las empresas tecnológicas a fortalecer el control sobre la información utilizada para entrenar sus modelos de IA.

Las autoridades chinas temen que la información sesgada o manipulada pueda generar errores de juicio, decisiones automatizadas incorrectas y la manipulación de la opinión pública, representando una amenaza directa a los intereses del país. Este endurecimiento de las regulaciones se extiende a sectores críticos como la salud, las finanzas y la seguridad pública.

El ministerio subraya que la proliferación de contenido generado por IA incrementa el riesgo de que material «falsificado, sesgado o repetitivo» corrompa los conjuntos de datos de entrenamiento. Para mitigar estos riesgos, se recordó a las plataformas la vigencia de normativas existentes, que incluyen la realización de auditorías de seguridad, la necesidad de etiquetar claramente el contenido generado por IA y la obligación de eliminar cualquier información que vulnere las reglas establecidas.

Las nuevas directrices se suman a una normativa previa, establecida en 2023, que ya exigía que los servicios de IA se alinearan con los «valores socialistas fundamentales» y prohibía cualquier tipo de contenido que pudiera poner en peligro la seguridad nacional. Aunque los gigantes tecnológicos del país ya han lanzado sus propios chatbots, estos operan bajo un estricto régimen de censura.

Con información de: AFP

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