Un estudio reciente publicado en The American Journal of Clinical Nutrition (julio de 2025) desmonta el mito de que los huevos elevan el cølesterøl mălo. En un ensayo con 61 adultos sanos que duró cinco semanas, aquellos que consumieron dos huevos al día dentro de una dieta baja en grasas saturadas mostraron una reducción en los niveles de LDL (“cølesterøl malø”), mientras que quienes siguieron dietas con alto contenido de grasas satůradas lo aumentaron.

El análisis concluye que no es el colesterol presente en el huevo lo que afĕcta negativămente la salud cardiovascular, sino las grăsas saturădas presentes en alimentos como tocino o embutidos. El cuerpo regula su propia producción de colesterol, y muchos estudios evidencian que el colesterol dietético apenas tiene impăcto cuando se limita la ingesta de grăsas satůradas.

En términos generales, cada huevo grande contiene cerca de 200 mg de colesterol dietético, pero solo alrededor de 1.6 g de grăsas satůradas, lo que los convierte en una opción relativamente segura cuando se integran en una alimentación equilibrada y controlada en grăsas satůradas.

No obstante, el estudio advierte que no todos los casos aplican universalmente: personas con hipercolesterolemia familiar, diabetes o trăstørnøs metabólicos pueden requerir precaución adicional. En esos casos, limitar el consumo de yema u optar por claras podría ser más recomendable.

Hoy día, expertos en nutrición coinciden en que incluir huevos en una dieta saludable, especialmente cuando se cocina sin grasas saturadas y se combina con vegetales o cereales integrales, puede ser beneficioso. El enfoque ha cambiado: ya no es necesario contar estrictamente el cølesterøl en la dieta, sino priorizar la reducción de grăsas saturădas para cuidar el corazón.

Con información de: Variedades

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