Estás en silencio. Caminando por la calle, sirviéndote un café, mirando distraído el móvil. Y de pronto… ahí está otra vez. Una melodía que no has elegido, pero que insiste en volver. Como una gota en el grifo, como una notificación que no puedes desactivar.

Qué es exactamente un earworm. Los earworms también llamados “güsanos de oído» son fragmentos musicales que se instalan en la cabeza y se repiten una y otra vez, sin que los hayas elegido. El término procede del alemán Ohrwurm y hoy describe un fenómeno mental tan reconocible como escurridizo.

No es algo raro: como recoge la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, hasta el 98% de la población occidental los ha experimentado alguna vez. La mayoría los vive como una simple anécdota, pero para algunas personas pueden volverse molestos o incluso angustiosos. Hablamos de una forma muy concreta de actividad mental espontánea que la ciencia lleva tiempo tratando de entender.

Por qué se nos quedan pegadas algunas canciones. Los earworms son el resultado de una combinación de factores musicales y neurológicos. Los temas que más se repiten suelen tener estructuras simples, tempos rápidos y melodías fáciles de tararear.

Lo decisivo ocurre en el cerebro: la corteza auditiva la misma que usamos para escuchar música real se reactiva incluso cuando simplemente imaginamos una canción. El estado emocional también influye: el êstrés, la distracción o la nostalgia pueden abrir la puerta a que una melodía se instale sin previo aviso.

Con información de: La Nación

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