Hay una razón completamente aceptable y razonable por la que alguien iría todos los años de vacaciones al mismo lugar: que tengas alojamiento gratuito. Puede ser porque tienes allí una segunda vivienda o porque tienes familiares que te puede alojar. Pero sea cual sea la razón, ahorrarte el alojamiento es un motivo de peso para vacacionar cada año en la misma zona. Sobre todo, si te permite alejarte de las zonas más calurosas y disfrutar del fresco de la playa o la montaña.
En cualquier caso, hay ocasiones en las que, como explica la psicóloga Leticia Martín Enjuto a Cuerpomente, “regresar cada año al mismo destino de vacaciones no es simplemente una coincidencia ni una falta de opciones, sino que tiene profundas raíces en cómo las personas gestionan sus emociones, recuerdos y experiencias vitales”.
Lo primero que puede revelar esto, según la psicóloga Leticia Martín Enjuto es “una búsqueda natural de seguridad y comodidad”. Y es que, continua, “desde la psicología cognitiva, sabemos que lo familiar genera una sensación de protección y estabilidad”, por lo que “elegir un entorno conocido ayuda a reducir la ansiedad porque disminuye la necesidad de adaptación y permite que la mente se relaje en un espacio sin amenazas inesperadas”.
Según la experta, también hablamos de “personas que toleran menor incertidumbre posiblemente evitan la novedad para proteger su equilibrio emocional”. De esta forma, continua Leticia, vemos que “el destino elegido no es casual: responde a la manera en que cada uno gestiona el cambio, la sorpresa y la familiaridad».
Con información de: La Nación









