Tener una mascota puede transformar la vida de cualquier persona, pero su impacto es especialmente positivo en la vejez. Ya sea un perro, un gato o incluso un ave, los animales pueden convertirse en compañeros fieles y en una fuente constante de bienestar.

Uno de los desafíos más comunes en la vëjez es el aislamiento social. De acuerdo con una encuesta del Human Animal Bond Research Institute (HABRI), 79% de los adultos mayores dijeron que sus mascotas les ayudan a reducir el ëstrés, y un 73 % aseguró que les dan un nuevo sentido de vida, lo cual impacta directamente en la sensación de compañía y propósito.

Tener un perro u otra mascota activa motiva a realizar ejercicio diario, lo que puede traducirse en una mejor salud cardiovascular y física. Las personas mayores con mascotas mostraron mejor velocidad al caminar, resistencia cardiorrespiratoria y funcionalidad general que quienes no las tenían.

Según un estudio publicado en Scientific Reports, los adultos mayores que conviven con perros o gatos experimentan una menor tasa de deterioro cognitivo, especialmente en áreas como la memoria inmediata y diferida. Interactuar con animales activa respuestas positivas en el cuerpo humano, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. (NIH), las mascotas ayudan a reducir los niveles de cortisol, la hormona del ëstrés, y bajan la presïón arterial, también mejoran el estado de ánimo y la percepción de apoyo emocional.

Por otro lado, la Universidad de California en Davis resalta que las mascotas pueden ser un factor clave para mejorar la calidad de vida en personas con enfêrmêdades crónïcas como Alzheïmer o demencïa, ya que promueven la interacción y el bienestar emocional. Antes de adoptar, es fundamental considerar el estilo de vida, la salud y las capacidades físicas de la persona mayor. Una buena elección puede traer compañía, vitalidad y una vida más plena en esta etapa.

Con información de: El Tiempo

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