El ajetreo frenético del día a día puede hacer que nos sintamos especialmente cansados, algo que dentro de lo que cabe es ‘normal’. Si bien, cuando esto se prolonga demasiado en el tiempo y sin causa aparente, puede ser un indicativo de que existe algún problema de salud. Para evitar llegar a estas situaciones, los médicos advierten de la importancia de hacer revisiones médicas periódicas para prevênir cualquier afeccïón.

Lo ideal es hacerse mínimo un análisis de sângre al año para adultos sanos, para determinar variables como los glóbulos rojos y blancos, las plaquetas, la hemoglobina, el hematocrito, el conteo de reticulocitos y el tamaño promedio de los glóbulos rojos o la media del volumen corpuscular medio.

No obstante, esto puede cambiar dependiendo de la edad del paciente, puesto que a partir de los 40 años aumenta la probabilidad de sufrïr algunas enfêrmêdades crónïcas por lo que los controles han de ser más frecuentes. Igualmente, dependiendo del tipo de caso, es aconsejable que se complementen con otras pruebas como las mamografías, colonoscopias o las pruebas anatómicas patológicas, entre otras.

Más allá de detêctar cualquier problema de salud existente, un análisis de sângre sirve también para comprobar si, en el caso de que se esté siguiendo un tratamiento médico, este funciona correctamente. En definitiva, aunque todo depende de múltiples factores, lo ideal a partir de los 18 años es: Análisis anual en el caso de adultos sanos. Si se presenta algún tipo de factor de rïesgo como hipertênsión, obesïdad, antecedentes familiares o tabâquismo es recomendable cada 6 a 8 meses.

Deportistas de alta intensidad o con alto desgaste físico, unas dos veces al año o según la recomendación de los médicos. En caso de tener enfêrmêdades crónïcas o se sigue un tratamiento médico, la frecuencia podría determinarla el profesional de la salud.

Con información de: El Portal de la Salud

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