Por increíble que parezca, nuestra manera de sentarnos puede delatar cómo nos sentimos en ciertas situaciones o contextos. El lenguaje corporal es una manera que tiene nuestro cuerpo de mostrar nuestras emociones y qué pensamos de ciertas cosas. Gestos nerviosos con las manos, muecas inconscientes en el rostro, un traqueteo constante con las piernas.
Una persona que cruza las piernas a la altura de los tobillos en presencia de otras personas, ya sea en una entrevista de trabajo, en el metro o en una reunión familiar, quiere poner una barrera invisible entre ella y el resto. Es un gesto inconsciente que muestra inseguridad o incomodidad y que actúa como un mecanismo de defensa para protegerse del resto.
Doblar las piernas a la altura de las rodillas en presencia de otras personas puede ser un indicio de cierre emocional. Con este sencillo gesto, su cuerpo se está negando a abrir sus emociones a los demás, actuando como un escudo para proteger sus sentimientos y pensamientos.
Sentarse con las rodillas cruzadas en este caso puede significar dos cosas, dependiendo del movimiento que haga. Si la persona está un tanto rígida y no mueve ninguna de las dos piernas, está dando a entender que se siente insegura o nerviosa y para no dar pie a esta interpretación, opta por cruzar las piernas y dar una sensación falsa de control. Si la persona en cuestión mueve la pierna doblada de un lado a otro, su cuerpo está mostrando comodidad y un carácter reservado.
Cruzar las piernas a la altura de los tobillos puede ser también un indicio de control y superioridad. Utilizar este simple gesto en presencia de otras personas podría mostrar cierta autoridad y control sobre la situación. Y por último, cruzar las piernas mientras se está prestando atención a algo es un indicio de que la persona está enfocada y relajada en lo que está haciendo o escuchando. Es una postura que muestra confort en el entorno y que permite al cuerpo enfocar gran parte de la atención hacia algo.
Con información de: BBC









