En distintas partes del mundo, el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones climáticos están generando un entorno propicio para la expansión de mosquitos que actúan como transmisores de diversas enfermedades. Estos insectos encuentran condiciones ideales en áreas con agua estancada, vegetación densa y climas cálidos, lo que favorece su reproducción y su capacidad para desplazarse a nuevas zonas.
Expertos veterinarios y especialistas en salud pública advierten que este escenario incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades vectoriales, que afectan tanto a animales como a personas. La combinación de calor, humedad y variaciones en los ciclos estacionales ha modificado el comportamiento de especies que antes se encontraban limitadas a ciertas regiones, ampliando ahora su rango geográfico.
Para reducir el peligro, se recomienda implementar medidas preventivas como eliminar depósitos de agua donde puedan criarse los mosquitos, mantener limpios y secos los espacios donde habitan animales, utilizar mosquiteras en hogares y establos, vestir ropa que cubra la piel en zonas de alta presencia de insectos, aplicar repelentes seguros y acudir a un profesional ante cualquier síntoma inusual posterior a una picadura.
Esta situación refuerza la importancia del enfoque “Una Sola Salud” o “One Health”, que reconoce la estrecha relación entre la salud animal, la salud humana y el equilibrio ambiental. Abordar de forma conjunta los riesgos derivados de los vectores y el clima es clave para prevenir brotes y proteger la salud global.
Con información de: Variedades









