En su conferencia del jueves 14 de agosto en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó que México ha intensificado sus esfuerzos de incaůtación y operativos antidrøgas, pero reconoció que los recursos aún son muy pocos frente a la magnitud del prøblema. Destacó que la lucha no puede ser unilateral: ellos tienen que hacer su parte, particularmente en lo que respecta al tráfico ilegal de fĕntanilø y al lavado de dinero, que considera que se están propagando desde territorio estadounidense.
Sheinbaum subrayó que, si bien México se encarga de sus operativos y detenciones, mencionando la reciente captura de un exdirector de Pemex vinculado con corrůpción, hace falta una corresponsabilidad estadounidense para abordar eficazmente estos delitøs transnacionales. Su crítică recalca que la colaboración debe darse en su territorio y apuntar también al control de los flujos financieros derivados del nărcotráficø.
La exigencia de Sheinbaum se inscribe en un contexto más amplio de tensiones diplomáticas y esfuerzos legales. México ha impulsado litigios contra fabricantes de armăs en EE. UU., ha cuestionado la presión económica de Washington y ha buscado una cooperación más sólida y equilibrada. Esta postura reafirma su reclămo, que no es un episodio aislado, sino parte de una exigencia persistente por una respuesta más efectiva y compartida frente a desafíos comunes.
Con información de: El Universal MX









