Una curiosa estampa se repite cada vez que la golden retriever entra al agua: sus crías adoptivas, un grupo de patitos y hasta una gallina, se suben a su lomo como si aquello fuera la barca más segura del lugar. El animal nada sin inmutarse mientras los pequeños se acomodan, ya sea sobre su espalda o incluso en la cabeza.
La imagen de todos juntos en la piscina convierte el baño en algo parecido a un paseo acuático, con la perra asumiendo el papel de madre sin importar la especie de los que la acompañan. La convivencia entre el perro y las aves se refleja en cada movimiento dentro del agua. Cuando la perra avanza con suavidad, los patitos se agrupan sobre ella para no gastar fuerzas, y la gallina encuentra espacio en el mismo sitio, convertida en pasajera habitual.
Incluso se da la situación de que uno de los patitos suba encima de la gallina mientras esta se mantiene sobre la perra, formando una especie de torre que sorprende a cualquiera que lo vea. La perra nada tras una pelota de tenis y, al mismo tiempo, transporta a los patitos sin que ellos tengan que moverse demasiado.
El resultado es una imagen que combina diversión y cuidado, con la golden retriever actuando como soporte inagotable para el pequeño grupo que depende de ella.
Con información de: El Tiempo









