Debutaron en Pekín los pioneros Juegos Mundiales de Robots Humanoides, una competición de tres días que reunió a más de 500 androides de 280 equipos provenientes de 16 países, incluyendo Estados Unidos, Alemania y Japón. El escenario elegido fue el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad, mismo recinto que fue utilizado en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, donde los robots se midieron en disciplinas variadas como fútbol, atletismo, boxeo, clasificación de medicamentos y tareas de limpieza.

Las exhibiciones se tornaron tanto sorprendentes como cómicas: algunos androides anotaron goles, asestaron golpes o completaron carreras, mientras que otros protagonizaron caídas espectaculares, choques colectivos y hasta colapsos en pleno campo. En ciertos casos, fue necesaria la intervención directa de los operadores para levantarlos, aunque también hubo robots que lograron recuperarse por sí mismos sin ayuda.

Entre los protagonistas destacados emergieron Unitree Robotics y X-Humanoid, que se alzaron con la mayor cantidad de medallas del certamen. Unitree se llevó 11 galardones —incluyendo cuatro oros en pruebas como los 400 m, 1 500 m, vallas de 100 m y la posta 4 × 100 m—, mientras que X-Humanoid consiguió 10, con dos oros en la carrera de 100 m y en una competencia de manejo de materiales inspirada en tareas reales de fábrica.

Más allá de la emoción y los tropiezos, el evento sirvió como un laboratorio de pruebas para la robótica avanzada: el público vitoreó con entusiasmo las hazañas mecánicas, mientras los investigadores recolectaban datos valiosos para perfeccionar la autonomía, coordinación y resistencia de sus creaciones. China, con ambiciones de liderar el sector, apuesta por convertir estas competencias en citas regulares y expandir la aplicación de estos avances en industrias reales y en la atención a una población que envejece rápidamente.

Con información de: La Vanguardia

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