El partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Conmebol Sudamericana entre Independiente de Avellaneda y la Universidad de Chile, fue suspendido este miércoles en el estadio del conjunto chileno, debido a serios disturbios provocados por las aficiones de ambos equipos.

Con el marcador 1-1 (1-2 a favor de la U de Chile en el global), el árbitro uruguayo Gustavo Tejera detuvo el juego durante el segundo tiempo tras el lanzamiento de prøyectiles por parte de los aficionados chilenos desde la tribuna superior hacia los hinchas de Independiente ubicados abajo. Los objetos incluían butacas, piedras, y partes de los baños. Adicionalmente, se detønaron bømbas de estruendo, causando pánico y una estampida en las tribunas.

A pesar de los esfuerzos del personal de seguridad, que incluyó a más de 650 policías y 150 agentes privados, la situación escaló. La voz del estadio ordenó el desalojo de la afición visitante, pero el conflictø persistió. Una facción de la barra de Independiente logró acceder a la tribuna donde aún quedaban aficionados chilenos, desencadenando un enfrentamiento físico. Las autoridades señalaron que los disturbios ocurrieron en áreas donde la presencia de seguridad era limitada.

Los disturbios resultaron en varios heridøs, algunos de ellos de gravedad, que requirieron asistencia médica en el lugar. Las autoridades y los servicios de emergencia no han proporcionado aún un número exacto de lesiønados. La Conmebol está evaluando las consecuencias de este incidente. La Universidad de Chile podría enfrentar duras sanciones, que incluyen multas económicas significativas, la posible exclusión de la competición y la prohibición de asistencia de sus aficionados en futuros partidos internacionales.

Con información de: Meridiano

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