Cuando se tiene dôlor, hacer ejercicio puede parecer lo último que se desea hacer. Sin embargo, cada vez más investigaciones sugieren que, si bien no cura el dôlor, la actividad física puede ser una herramienta útil para controlarlo. Y, con el tiempo, la inactividad puede empeorar los síntomas. El ejercicio puede ayudar a aliviar el dôlor al estirar y fortalecer los músculos que sostienen la espalda. En algunas personas, también puede mejorar la percepción del dôlor y reducir el ëstrés crónïco.
Aún así, los estudios sugieren que una de las principales razones por las que las personas con dôlor de espalda no hacen ejercicio es el miedo a empeorar la molestia. Tanto si es que se busca moverse más como si ya se es activo y se quiere seguir entrenando a pesar del dôlor de espalda, un conjunto de expertos comparten sus recomendaciones para hacer ejercicio de forma segura y eficaz.
Permanecer sentado durante mucho tiempo, especialmente en la misma posición, presenta un triple efecto adverso para el dôlor de espalda: ejerce una presión excesiva sobre los discos intervertebrales, debilita los músculos del torso y los glúteos, y disminuye la flexibilidad de las piernas, explica la Dra. Carolyn Chudy, directora de medicina física y rehabilitación del proveedor de atención ortopédica virtual Vori Health. Y al ponerse de pie, los músculos de la espalda pueden tensarse para compensar.
Los expertos sugieren hacer pausas a lo largo del día, fortalecer los cuádriceps, los glúteos y los isquiotibiales, que ayudan a sostener el tronco, también puede ayudar a garantizar que los músculos del core no se tensen. “Todo está conectado”, señala Phillips.
Las investigaciones sugieren que el yoga y el pilates también pueden ayudar a controlar el dolor de espalda, gracias a su enfoque en fortalecer y estirar el core y las zonas circundantes. Un estudio publicado el año pasado descubrió que caminar puede ser especialmente beneficioso para prevenir la recurrencia del dôlor de espalda.
Con información de: El Tiempo









