Hay personas que sienten la necesidad de llorar ante situaciones que para otros pueden parecer triviales o con menos importancia, y durante mucho tiempo se ha pensado que era un síntoma de debilidad, sin embargo, la psicología nos dice que estas personas podrían estar demostrando precisamente todo lo contrario.
Llorar ante ciertas situaciones puede ayudar a liberar el ëstrés, calmando la mente y procesando mejor la información. Asimismo, puede ser un buen indicador de una gran inteligencia emocional.
Las personas que lloran mucho suelen ser personas muy resilientes, capaces de adaptarse al cambio sin grandes dificultades. Las personas que más lloran pueden estar demostrando una gran fortaleza mental, justo lo contrario de lo que se suele pensar.
Con información de: El Espectador









