Jajó, un pintoresco pueblo andino en el estado Trujillo, se presenta como un destino turístico clave, atrayendo a visitantes con su encanto natural, arquitectura colonial y rica herencia cultural. Conocido como el «Jardín de Venezuela», este destino ofrece una experiencia de paz y desconexión, ideal para quienes buscan escapar del bullicio de la vida moderna.

Foto: Pueblos de Venezuela

Ubicado a 2.100 metros sobre el nivel del mar, Jajó es una joya escondida en la vía al Pico El Águila. El pueblo se distingue por su clima fresco y con constante presencia de neblina, su gente cálida y un paisaje impresionante. Las casas de adobe y techos de teja, típicas de la arquitectura andina, adornan sus calles empedradas, invitando a los visitantes a un viaje en el tiempo.

Foto: Iamvenezuela.org

La Plaza Bolívar y la Iglesia de San Pedro son el corazón del pueblo, con estructuras bien conservadas que narran siglos de historia. Las estrechas calles empedradas invitan a explorar cada rincón. El pueblo está rodeado de montañas y valles, que hacen de Jajó paraíso para los amantes del ecoturismo, así como para la práctica del senderismo, ciclismo de montaña y avistamiento de aves.

Foto: Pueblos de Venezuela

La experiencia culinaria es un punto fuerte. Los visitantes pueden disfrutar de platos tradicionales como la pizca andina, arepas de trigo, y dulces caseros de durazno, mora o higo. Jajó celebra sus tradiciones con festivales locales, donde la música y la artesanía son protagonistas. La producción de artesanía de barro es una tradición que se mantiene viva en la región.

Foto: Havana Times

Con información de: Noticias 24 Horas

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