Mérida, la ciudad de los picos nevados y las nubes, ha recuperado una joya de la ingeniería moderna que no solo beneficia a sus habitantes, sino que también ofrece una experiencia turística única. El Trolcable, un sistema de funiculares suspendidos, ha sido reactivado para conectar la meseta de la ciudad con la pintoresca cuenca del Chama en un asombroso viaje de apenas 1 a 3 minutos.
Este sistema, operado por TROMERCA, no es solo un medio de transporte eficiente; es un atajo a un paisaje de ensueño. Sus 20 cabinas, con capacidad para hasta ocho personas, se deslizan sobre la ciudad, ofreciendo vistas panorámicas que quitan el aliento y que son un regalo para cualquier visitante. Este recorrido aéreo permite a los turistas apreciar la arquitectura andina y la exuberante naturaleza de la región desde una perspectiva privilegiada, convirtiendo un simple traslado en una atracción en sí misma.
Para los merideños, el impacto es aún más profundo. El Trolcable ha transformado radicalmente su vida diaria, reduciendo el tiempo de viaje de más de 30 minutos en autobús a una fracción de eso. Como lo destacan los usuarios, su bajo costo y su confiabilidad —incluso en situaciones de emergencia— lo convierten en una solución vital para miles de familias.
La reactivación de este sistema en marzo de 2025 no solo mejora la movilidad en la ciudad, sino que también consolida a Mérida como un destino que fusiona la innovación con la belleza natural. El Trolcable es una invitación a explorar la «Ciudad de los Caballeros» desde lo alto, conectando a locales y turistas con la majestuosidad de los Andes de una manera inolvidable.
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