Frankie Muniz, no solo fue una estrella infantil, sino una de las estrellas infantiles de principios de los 2000. A los 13 años, se convirtió en el inteligente y sarcástico Malcolm en ‘Malcolm’ (‘Malcom in the Middle’), un papel que le valió nominaciones al Globo de Oro y al Emmy y lo convirtió en uno de los rostros más reconocibles de la televisión. A los 15, compró su primera casa. A los 17, ya estaba en alfombras rojas y clubes de Los Ángeles con Paris Hilton y la élite hollywoodense aunque Muniz cuenta a Us Weekly que siempre era el conductor designado. “Sentí que ya había vivido 80 años”, recuerda, “porque hice tanto”.
En la cima de su fama, hizo algo que nadie esperaba: se retiró. Listo para probar algo nuevo tras años de trabajo sin parar frente a la cámara (“Entre los 8 y los 21 años, quizá tuve 60 días libres”, dice), el actor cambió los guiones por la velocidad, reinventándose como piloto profesional de carreras y después, como músico de gira. “Tengo mucha suerte de haber dado ese paso atrás, porque me hizo apreciar todo más”, admite. “Me permitió hacer otras cosas y conocerme mucho mejor a mí mismo”.
A pocos meses de cumplir 40, Muniz se parece poco al nerd hijo de en medio que vimos sortear los obstáculos de la secundaria y lidiar con su caótica familia cada domingo por la noche durante siete años. Es esposo de la modelo convertida en fotógrafa Paige Muniz, padre de Mauz, su hijo de 4 años, y un corredor de carreras a tiempo completo, mientras se prepara para un regreso nostálgico en la tan esperada nueva versión de ‘Malcolm in the Middle’ de Disney+. “Estoy compitiendo y estoy enfocado en eso”, dice, “pero espero que Malcolm salga y la gente quiera verme como actor otra vez, porque me encantaría volver a ese mundo”.









