La costumbre de hablar consigo mismo en voz alta ha sido históricamente malinterpretada, asociándose erróneamente con problemas de salud mental. Sin embargo, estudios recientes demuestran que este hábito puede ser completamente normal e incluso beneficioso para el cerebro, siempre que no se acompañe de otros síntomas preocupantes.
Según el profesor Gary Lupyan, asociado de psicología en la Universidad de Wisconsin, verbalizar los pensamientos no es un acto irracional, sino una estrategia que mejora la cognición. Lupyan explica que hablar en voz alta ayuda a organizar ideas, planificar tareas y mejorar la concentración, convirtiéndose en una herramienta útil para la vida cotidiana.
Un estudio citado por Lupyan involucró a participantes que observaban distintos objetos en una pantalla. Aquellos que nombraban los objetos en voz alta lograron localizarlos con mayor rapidez que los que permanecían en silencio, lo que evidencia cómo el habla activa conexiones cognitivas importantes.
El experto detalla que “al mencionar lo que se está viendo, el cerebro activa información visual para identificar el objeto más rápido”, demostrando que este hábito estimula tanto la memoria como la atención. Este mecanismo puede ser especialmente útil en situaciones que requieren concentración o aprendizaje activo.
Lejos de ser un signo de alarma, hablar solo puede considerarse una práctica inteligente que refuerza la memoria, la planificación y la concentración. La psicología actual invita a desestigmatizar esta conducta y a reconocer su potencial como herramienta de desarrollo cognitivo.
Con información de: BBC









