De la misma manera que se usa más una mano o un pie, también hay un ojo dominante. Se lo llama así y es aquel cuya información visual prioriza el cerebro para tareas de precisión. Aunque ambos ojos trabajan juntos, uno lidera.
La dominancia ocular, se define como la preferencia neurológica por un ojo a la hora de procesar la visión binocular. “No significa que el otro ojo esté enfermo ni que vea peor. Es, más bien, una cuestión de referencia: al enfocar, alinear o apuntar, el cerebro confía más en uno que en el otro”, explica a Infobae Germán Bianchi, jefe de trasplante de córnea, cirugía y cataratas, Clínica de ojos Nano.
Los ojos dicen mucho de nuestra salud y las evaluaciones oftalmológicas permiten no solo analizar la agudeza visual, también resultan clave para detectar indicios tempranos de enfermedades sistémicas como diâbetes, hipertênsión o ciertos tipos de cáncër. Estudios muestran que el 65% de las personas son dominantes del ojo derecho, mientras que el 35% son dominantes del izquierdo. Casos raros presentan dominancia alternante o mixta.
Hay distintas pruebas que se pueden realizar en segundos, incluso, en casa: Prueba de Miles (ventana): formar un triángulo con las manos y mirar un objeto lejano. El ojo que lo mantiene alineado al cerrar el otro es el dominante. Prueba de Dolman (agujero): usar una tarjeta con un pequeño orificio para mirar un objeto. El ojo que mantiene la alineación es el dominante. Test de apuntar y disparar: en consultorio, el paciente extiende el brazo y apunta con el dedo índice hacia una letra de la cartilla. Si al cerrar un ojo, el dedo sigue alineado, ese es el dominante. Si el dedo “se corre”, ese es el no dominante.
Con información de: Gizmodo









