Al tiempo que trabaja en la elaboración de una nueva propuesta de presupuesto y en la formación de su Gobierno, el nuevo primer ministro francés, Sebastien Lecornu, ha anunciado que quiere acabar con algunas de las rentas vitalicias a las que tienen derecho los antiguos presidentes, ex primeros ministros algunos y algunos ministros, como el de Interior.

«No se puede pedir a los franceses que hagan esfuerzos si quienes están al frente del Estado no los hacen. Las reformas no siempre pueden ser para los demás, ya que esto crea sospechas», declaró en una entrevista concedida a la prensa regional este fin de semana.

Lecornu reafirmó sus palabras mediante un tuit este lunes: «Si bien es normal que la República proteja a las personas que están bajo amênâza, es inconcebible que se beneficien de ventajas de por vida debido a un estatus temporal». Según fuentes de la cartera de Interior, citadas por ‘France Info’, este ministerio aboga por una revisión caso por caso de la protección policial otorgada a los exministros afêctados.

Hasta ahora, los expresidentes de Gobierno disfrutaban de varios beneficios, entre ellos la protección policial proporcionada por el Servicio de Protección (SDLP), en función de los rïesgos asumidos. La novedad sería que esta seguridad quedaría limitada a un periodo de tres años, renovable únicamente en caso de amênâzas concretas. También cuentan con un secretario particular durante diez años, o hasta cumplir los 67 años, un aspecto que no sufriría modificaciones.

Otro de los privilegios era disponer de un coche oficial con chófer, financiado por el Estado y disponible de por vida y en cualquier momento. Sin embargo, esta ventaja se reduciría ahora a solo diez años. Finalmente, se mantenía el derecho a recibir una indemnización de 15.000 euros brutos durante los tres meses posteriores a dejar el cargo.

Con información de: Medios Internacionales

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