La prevención es la herramienta más eficaz para evitar las infecciones por hongos en las uñas, una condición que, sin el debido cuidado, puede derivar en tratamientos largos y costosos. Mantener una higiene rigurosa y constante es el pilar fundamental para combatir estos microorganismos que prosperan en ambientes cálidos y húmedos.
La Academia Americana de Dermatología recomienda mantener los pies y las manos limpios y secos, utilizar calcetines que absorban la humedad y permitir que el calzado se ventile completamente, optando por materiales transpirables. Además, el uso de polvos o aerosoles antifúngicos en zapatos y calcetines puede ofrecer una capa adicional de protección, especialmente en climas cálidos o durante la práctica deportiva.
Un cuidado riguroso se extiende a los espacios públicos y a la protección personal. Es crucial utilizar sandalias o chanclas en áreas húmedas como vestuarios, gimnasios y piscinas para evitar el contacto directo con superficies potencialmente contaminadas. La no-proliferación de estos microorganismos también depende de la precaución en casa: es importante evitar compartir artículos de aseo personal como toallas y cortaúñas.
La desinfección adecuada de las herramientas de manicura y pedicura es un paso indispensable para prevenir la transmisión de infecciones, tanto en el hogar como en salones de belleza. Por ejemplo, se recomienda lavar el cortauñas con agua y jabón, y luego sumergirlo en alcohol isopropílico al 70% por cinco minutos.
Detectar y tratar a tiempo las primeras señales de una infección puede marcar una diferencia significativa en la salud de las uñas. La prevención incluye estar alerta a síntomas comunes del pie de atleta, como picazón, descamación y agrietamiento de la piel, y tratar estos signos de inmediato para evitar que el hongo se propague a las uñas.
Con información de: Todo Noticias









