La autoestima influye mucho en cómo nos mostramos ante los demás, y a veces es posible notar inseguridades desde los primeros minutos de una conversación. No se trata de juzgar, sino de observar ciertas pistas que reflejan cómo se siente alguien consigo mismo.

Quien tiene baja autoestima suele mostrar nerviosismo en su lenguaje corporal: puede evitar el contacto visual, encorvarse o moverse inquieto. Estos gestos son señales de incomodidad y de falta de confianza en sí mismos.

También se refleja en la manera de hablar. Suelen dudar mucho de lo que dicen, usar constantes disculpas o restar importancia a sus opiniones y logros. Frases como “no sé si esto sirve” o “igual no importa” son típicas y muestran miedo a ser juzgados o rechâzados.

El tono de voz y la forma de expresarse son otros indicadores. Puede ser bajo, tembloroso o vacilante, y muchas veces ceden a la opinión de otros aunque no la compartan, solo para evitar cønflictös.

Finalmente, estas personas tienden a sobrecompensar con actitudes complacientes: asienten con rapidez, buscan agradar y priorizan la aprobación externa por encima de sus propias necesidades. Reconocer estos comportamientos ayuda a ofrecer apoyo, fomentar la confianza y motivarlos a tomar pasos positivos hacia fortalecer su autoestima.

Con información de: Vanitatis

¿Qué opinas de esto?