La piel grasa, propensa al acné y al brillo excesivo, a menudo es tratada con productos diseñados para eliminar completamente el sebo. Sin embargo, dermatólogos advierten que esta práctica puede ser contraproducente, empeorando la condición de la piel en lugar de mejorarla.

Según expertos en dermatología, el uso de jabones alcalinos, con alcohol, fragancias fuertes o «desengrasantes» muy potentes, altera la barrera protectora de la piel y provoca un efecto rebote. Este fenómeno estimula a las glándulas sebáceas a producir aún más grasa para compensar la resequedad.

«Muchas personas piensan que deben ‘desengrasar’ su piel al máximo para controlarla, pero eso solo hace que el problema empeore», explicó el Dr. Luis Rivas, dermatólogo consultado. «La clave es buscar un limpiador suave con un pH neutro o cercano al de la piel para mantener su equilibrio natural».

En lugar de productos agresivos, los especialistas recomiendan limpiadores que contengan ingredientes como el ácido salicílico, que ayuda a limpiar los poros de manera suave, sin dañar la barrera cutánea.

Además de una limpieza suave, los dermatólogos subrayan la importancia de una rutina de cuidado completa que incluya una crema hidratante ligera y un protector solar de «toque seco» o «oil-free», pasos esenciales para mantener una piel grasa sana y equilibrada.

Con información de: Medios Internacionales 

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