Un hallazgo insólito sorprendió a la comunidad científica en Texas, investigadores de la Universidad de Austin identificaron un ave híbrida nunca antes vista, fruto del cruce entre un arrendajo verde y un arrendajo azul. Lo impactante es que estas dos especies estuvieron separadas por más de siete millones de años de evolución y, hasta hace pocas décadas, jamás habían compartido el mismo hábitat. El descubrimiento marca un hito en la forma en que el cambio climático está reescribiendo las reglas de la biodiversidad.
El hallazgo, publicado en la revista Ecology and Evolution, ocurrió en un suburbio al noreste de San Antonio, indica que la expansión de los rangos de ambas especies, favorecida por las alteraciones climáticas recientes, ha propiciado un encuentro inédito en la naturaleza.
Hasta el momento, los casos documentados de híbridos en vertebrados estaban relacionados con la intervención humana, como la introducción de especies invasoras o la expansión de una sola especie sobre el territorio de otra. En este caso, el fenómeno responde a un cambio ambiental que ha alterado los límites geográficos de ambas especies parentales.
El análisis genético realizado por Stokes y el profesor Tim Keitt, también de la Universidad de Austin, confirmó que se trataba de un macho híbrido, hijo de una madre arrendajo verde y un padre arrendajo azul. Este caso remite a un híbrido similar producido en cautiverio en la década de 1970, que actualmente forma parte del Museo de Ciencia e Historia de Fort Worth. Sin embargo, la diferencia principal es que este nuevo ejemplar es producto de un cruce natural, sin intervención humana, y en un contexto de aceleración ambiental.
Con información de: La Nación









