Muchos usuarios de lentes se enfrentan a un ciclo frustrante: los limpian con paños de microfibra o sprays especializados, pero las huellas, grasa o marcas reaparecen poco después. Según una óptica argentina publicada en medios, esos métodos populares están lejos de ser ideales, pues los paños de microfibra pueden acumular suciedad con el tiempo y depositar residuos, mientras que los líquidos comerciales podrían dañar recubrimientos delicados en los cristales.

El consejo que ha ganado atención en redes sociales es más simple de lo que parece: aplicar unas gotas pequeñas de detergente suave sobre los cristales con las yemas de los dedos, generar espuma con cuidado, enjuagar con agua (mejor tibia) y secar con un pañuelo desechable. Según la óptica, este procedimiento deja los lentes limpios, sin grasa, sin rayas visibles y sin utilizar productos “especiales”.

Adicionalmente, la experta advierte que muchas veces la suciedad más difícil de eliminar se acumula en los bordes de las monturas o alrededor de los cristales. En esos casos, recomienda acudir a la óptica para una limpieza más profunda, donde retiren los cristales si es necesario, limpien los bordes y vuelvan a instalarlos en perfectas condiciones.

Con información de: Variedades

¿Qué opinas de esto?