El 1 de octubre de 1971, el centro de Florida presenció un acontecimiento histórico: la inauguración oficial de Walt Disney World, un complejo que marcó un antes y un después en el turismo de la región. Aunque las autoridades habían previsto un caos de visitantes, se hablaba de cientos de miles, la jornada se desarrolló con un flujo mucho más manejable de alrededor de diez mil personas. Aun así, la expectación era enorme: se trataba del proyecto más ambicioso emprendido por la compañía desde la apertura de Disneyland en California en 1955.

La preparación fue minuciosa. Durante la noche anterior, trabajadores se apresuraron con los últimos detalles, mientras bajo tierra una red de túneles albergaba a miles de empleados que se vestían, probaban sistemas y afinaban cada rincón del parque. Al amanecer, los primeros curiosos ya hacían fila frente a la entrada con la esperanza de ser parte de la historia. Entre ellos se encontraba la familia Windsor, que acabó convertida en la primera en atravesar las puertas del Magic Kingdom, acompañada por Mickey Mouse y una colorida procesión de personajes.

El ambiente festivo se trasladó de inmediato a Main Street y al Castillo de Cenicienta, donde una banda de música y decenas de figuras clásicas de Disney dieron la bienvenida a los visitantes. Mientras tanto, los empleados se preparaban para el reto logístico: desde atender restaurantes hasta organizar espectáculos. Para muchos de los presentes, aquello fue como vivir un cuento de hadas, una experiencia que superaba la simple apertura de un parque de diversiones.

Detrás del encanto también había cálculos económicos. La inversión inicial superaba los 400 millones de dólares y se esperaba que el complejo transformara radicalmente la economía de Orlando. Los pronósticos se cumplieron con creces: en su primer año, más de 11 millones de personas visitaron el parque, generando un aumento acelerado en la demanda de empleos, viviendas y servicios. El “efecto Disney” disparó el crecimiento de la región como ningún otro proyecto turístico lo había hecho antes.

Aunque Walt Disney no llegó a ver realizada su visión, su legado quedó plasmado en aquel día que dio inicio a una nueva era del entretenimiento. La apertura no solo fue un éxito operativo, sino también un punto de inflexión que redefinió la industria de los parques temáticos y convirtió a Orlando en uno de los destinos más visitados del mundo.

Cin información de: Noticias 24 horas

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