Un estudio internacional pionero, publicado recientemente en la revista Cell Reports Medicine, ha arrojado luz sobre uno de los mayores enigmas de la biología: la longevidad extrema con salud. La investigación se centró en el caso de María Branyas Morera, nacida en 1907 y fallecida en agosto de 2024 en Olot, España, quien ostentó hasta el final de sus días el título de la persona más longeva del mundo.

El equipo, liderado por el doctor Manel Esteller, del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, realizó un análisis exhaustivo de su genoma, microbioma y epigenoma, con el objetivo de identificar las singularidades biológicas que le permitieron alcanzar los 117 años con una salud envidiable.

Los resultados de la investigación sorprendieron a la comunidad científica al revelar que la supercentenaria poseía una combinación única de factores protectores. El análisis genético mostró la presencia de variantes genéticas que actuaban como un escudo frente a las principales enfermedades asociadas al envejecimiento, como las patølogías cardiøvasculares y neurodëgenerativas.

Además de esta predisposición genética ventajosa, Branyas Morera mantenía un microbioma intestinal que, en términos de diversidad y composición, era comparable al de una persona mucho más joven, sugiriendo un papel crucial de la flora bacteriana en la protección del organismo contra el deterioro.

Uno de los hallazgos más llamativos, y que ha generado mayor debate entre los expertos, es la paradoja de sus telómeros. Los telómeros son estructuras protectoras de los cromosomas que se acortan con cada división celular y se han asociado tradicionalmente al envejecimiento y a la aparición de enfermëdades graves. Pese a presentar unos telómeros extremadamente cortos, la mujer nunca desarrolló demëncia, alzhëimer o cáncër.

Con información de: Blu Radio

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