El rechinamiento de dientes, un error del cuerpo, un mecanismo inconsciente. Una respuesta involuntaria de un organismo estresado. Pareciera que no tenemos control sobre este enemigo silencioso, que actúa generalmente por las noches y tiene su origen en un sistema nervioso desregulado. El dolor de cabeza, la tensión cervical, el desgaste de los dientes, los mareos o el retraimiento de las encías, son solo algunos de los síntomas asociados que desencadena el bruxismo.
“Dormir bien no es un lujo, es una necesidad vital. Al apretar los dientes de forma inconsciente durante la noche, el cuerpo entra en un estado de microalerta constante. Como resultado, al día siguiente se puede sentir agotamiento, irritabilidad, dificultad para concentrarse y menor resiliencia ante el ëstrés. Es clave que el bruxismo sea abordado de manera integral, la solución viene de la mano de un enfoque interdisciplinario entre terapia, odontología y kinesiología u osteopatía.
Para los músculos orbiculares de los labios. Con el pulgar y el índice formar una pinza y tomar el labio inferior, como si uno fuera a preparar la boca para chiflar. Ese contacto tiene que ser firme y crear un punto fijo. Desde ahí, mover suavemente la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro, sin soltar el labio. Repetir 10 veces para cada lado. Se puede hacer con el labio superior también.
Para una sensación general de relajación en la mandíbula. Formar un puño y colocar entre los dientes delanteros dos o tres dedos (en la articulación entre la falange proximal y la media), sin forzar, simplemente para generar un espacio. Luego, exhalar un par de veces en esa posición hasta percibir cómo la mandíbula comienza a relajarse.
“También puede ser útil masajear suavemente el rostro con las manos, como una forma de enviarle al sistema la señal de que puede aflojar los gestos y soltar de a poco los roles que sostenemos durante el día, muchas veces asociados al ëstrés. La mandíbula está íntimamente relacionada con el cráneo y la nuca, por lo que realizar masajes circulares en el cuero cabelludo, así como automasajes en el cuello y la zona cervical, resulta muy beneficioso”, concluye Coppola.
Con información de: Mayo Clinic









