Entre Frankenstein y Jesucristo, el estadounidense Jared Leto se presenta como un mesías artificial que invita a rebelarse contra las órdenes sin conciencia humana en Tron: Ares, la tercera parte de la saga cinematográfica que arrancó hace más de 40 años con una mirada revolucionaria al cruce entre lo real y lo digital.
De los quince años que transcurrieron desde la última parte estrenada, Tron: Legacy (2010), diez de ellos se dedicaron a desarrollar esta nueva entrega en la que, como premisa, no es el hombre el que viaja al mundo de los videojuegos, sino los archivos y programas los que toman cuerpo.
«¿Qué significa estar vivo? ¿Y ser humano? Con esta película estábamos haciéndonos esas grandes preguntas», explicaron a EFE tanto Leto, quien ejerce de productor de la cinta, como el noruego Joachim Rønning, a su paso por la reciente San Diego Comic Con de Málaga, en el sur de España.
No es la única analogía que al espectador se le hará evidente por la deriva de la historia y también por la estética mesiánica del personaje, con la barba y el cabello largo y lacio, como lo lleva Leto en su vida diaria. «Es como un samurái», precisa él.
Leto, fiel a su estilo, lo encarna desde el límite: entre lo humano y lo que está por venir. El estreno internacional está previsto para este 9 de octubre de 2025, y por lo visto en los trailers, la película se presenta como una exploración visual y conceptual de la colisión entre tecnología y humanidad.
Con información de: EFE









