Durante su participación en el Congreso Mundial en Defensa de la Madre Tierra, la vicepresidenta sectorial de Ciencia, Tecnología, Educación y Salud, Gabriela Jiménez, advirtió que el cambio climático no solo está afëctåndo los ecosistemas, sino también la salud humana. En su intervención, destacó que la variabilidad climática extrema, reflejada en un aumento del 300% en las precipitaciones registradas en Venezuela durante este año, está alterando los ciclos agrícolas, la biodiversidad y el equilibrio ambiental, con consecuencias directas sobre la seguridad alimentaria y la calidad de vida.

Jiménez subrayó que el escenario global se torna cada vez más complejo, especialmente para la región del Caribe y el Pacífico, donde se prevé un aumento significativo en la frecuencia e intensidad de huracanes y tormentas tropicales. Según la funcionaria, el Mar Caribe podría superar los 1.5 grados adicionales de temperatura promedio, generando una cadena de efectos que van desde la erõsión costera hasta el coläpsø de sistemas marinos. Estas alteraciones, advirtió, demandan políticas urgentes de adaptación y mitigación sustentadas en la ciencia.

Pero el punto más innovador de su exposición fue el vínculo entre la biodiversidad y la salud humana, ejemplificado con un estudio sobre las comunidades Yanomami, cuyo ecosistema microbiológico, considerado el más diverso y puro del planeta, refleja una relación simbiótica entre el ser humano y su entorno natural. La ministra explicó que este equilibrio podría tener implicaciones profundas para la medicina contemporánea, especialmente en el tratamiento de enfermedâdęs intestinales relacionadas con el estilo de vida moderno.

En ese sentido, la vicepresidenta propuso ampliar las investigaciones científicas sobre la microbiota y la dieta indígena Yanomami, subrayando que este conocimiento ancestral podría abrir la puerta a nuevos tratamientos biológicos y terapias intestinales. Según señaló, esta iniciativa no solo tendría un impacto sanitario, sino también económico, al permitir el desarrollo de productos naturales derivados del estudio de estas comunidades.

Jiménez cerró su intervención con un mensaje inspirador sobre la importancia de revalorizar la alimentación como medicina. Retomando la filosofía indígena de “alimentarse para sanar”, hizo un llamado a reconectar con los saberes tradicionales y a transformar la dieta en una herramienta terapéutica integral. De esta manera, vinculó la defensa ambiental con la salud pública, proponiendo un modelo donde el bienestar humano y el equilibrio ecológico sean dos caras de una misma realidad.

Con información de: Globovisión

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