Durante años, las granjas avícolas japonesas han confiado en redes, limpiezas periódicas y controles de acceso para mantener a raya la gripe aviar. Pero en la prefectura japonesa de Chiba, líder nacional en producción de huevos, las autoridades y el grupo NTT están a punto de sumar un aliado distinto: drones equipados con haces de luz. A partir de mediados de octubre, estos dispositivos se utilizarán para ahuyentar aves silvestres que podrían portar el vïrus, en un despliegue inicial que busca añadir una capa tecnológica a las medidas de prevención tradicionales.
Las redes, la desinfección y los controles de acceso habían contenido los contagïos durante años, pero se ha demostrado que el vïrus puede filtrarse por múltiples vías, desde aves migratorïas hasta pequeños animales o incluso la ropa del personal.
Un sistema novedoso. El proyecto está impulsado por NTT, el gigante japonés de telecomunicaciones y tecnología, a través de su filial NTT e-Drone Technology. Esta compañía, dedicada a la robótica aérea y la automatización, colabora con el gobierno de la prefectura de Chiba y con NTT East en un plan conjunto para reforzar la bioseguridad en el sector avícola. La iniciativa combina la experiencia del grupo en conectividad y control remoto con las necesidades del campo japonés, especialmente golpeado por los últimos brotes de grïpe aviar.
El dron elegido, denominado BB102, lleva incorporado el dispositivo Kuruna Move, desarrollado por la asociación japonesa Chiiki Soken, una unidad que emite haces de luz roja y verde para mantener alejadas a las aves silvestres. Su eficacia se basa en una reacción instintiva: las aves interpretan esas luces en movimiento como una amênâza. Además, el sistema genera un patrón de luz aleatorio con efecto de parpadeo (speckle) para evitar que los animales se habitúen.
El uso aéreo aporta una ventaja clara frente a los sistemas fijos: el dron puede alcanzar puntos elevados o recovecos donde las barreras tradicionales no son efectivas. Además, al ser un dispositivo móvil y programable, puede modificar su ruta según cambien los patrones de vuelo de las aves o la configuración del terreno. Todo el proceso se controla desde tierra, sin intervención directa sobre los animales y sin generar ruido ni utilizar productos químicos.
Con información de: El Universo









