En la víspera de la esperada canonización del Dr. José Gregorio Hernández, el Cardenal Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas, ha ofrecido una perspectiva detallada sobre el proceso que culminará en la elevación del «Médico de los Pobres» a los altares. Este evento marca un hito para la Iglesia y para Venezuela.
El Cardenal Porras destacó una particularidad en el caso de Hernández: la fuerza inquebrantable del clamor popular ha sido el factor principal, diferenciándolo de otros procesos como el de la Madre Carmen Rendiles, cuya canonización se respaldó en milagros comprobados, también explicó que, si bien la legislación eclesiástica actual exige generalmente la presentación de un segundo milagro o una notable expansión de la devoción para la canonización, el caso de José Gregorio Hernández fue una excepción.
La inmensa cantidad de testimonios, tanto dentro de Venezuela como a nivel internacional, inclinó la balanza. Fue esta abrumadora manifestación de fe la que llevó al papa Francisco a aprobar la «canonización equipolente», un reconocimiento de la santidad basado en el culto prolongado y generalizado.
Esta decisión subraya el impacto profundo y duradero del Dr. Hernández en la vida de millones. La fe y la esperanza depositadas en el beato han generado una corriente de devoción que la Santa Sede ha reconocido formalmente. Porras enfatizó que esta aprobación especial pone de manifiesto la conexión única que existe entre el «Siervo de Dios» y sus seguidores. La canonización es, en esencia, una ratificación de la fe viva que el pueblo ya profesaba.
Finalmente, el Cardenal Porras compartió su sentir personal sobre este trascendental momento. Para él, la vida y obra del Dr. José Gregorio Hernández ha sido «un ejemplo y un testimonio que anima mi propia fe».
Con información de: Globovisión









