Algunas personas sienten al acostarse una necesidad incontrolable de mover las piernas, pasando a librar una lucha constante contra una sensación incómoda que les impide conciliar el sueño. ¿A qué se debe? Aunque muchas personas lo ignoran o confunden con una simple efecto de nerviosismo, ansiedad o estrés, se trata de un trastornö real conocido como síndromë de piernas inquietas (SPI) o, según su denominación médica, enfermedäd de Willis-Ekbom.
El SPI es un trastornö neurológico que se traduce en la fuerte necesidad de mover las piernas, especialmente por la tarde o la noche, cuando estás sentado o recostado, debido a una sensación de incomodidad en las extremidades inferiores. En ocasiones los síntom@s desaparecen durante un tiempo y luego vuelven a reaparecer.
Estas molestias, que suelen describirse como hormigueo, picazón, dolör, ardör o palpitación interna, suele aliviarse de forma temporal a causa del movimiento. Sin embargo, al regresar a un estado de quietud, reaparecen, dificultando el sueño. La falta de descanso deriva en cansancio, irritabilidad, dificultades para concentrarse y malestar físico y emocional, lo que interfiere en las actividades diarias y afecta a la calidad de vida.
Este trastorno puede empezar a cualquier edad, incluso durante la niñez, y tiende a empeorar a medida que pasan los años, siendo más común en mujeres, sugieren desde Clínica Mayo.
Aunque no se conoce la causa exacta que lo provoca, los expertos sugieren que puede estar relacionado con deficiencia de hierro o dopamina, un embarazo, enfermed@des renalës, efectos de algunos medicamentos o antecedentes familiares.
Con información de: Agencias









