El fervor de la fe venezolana se hizo sentir este viernes en el Vaticano durante la reunión entre el obispo de la Diócesis de Guarenas, Monseñor Tulio Ramírez Padilla, y el papa León XIV, celebrada en el Palacio Apostólico. El encuentro se realizó en el marco de la próxima canonización de José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, los primeros santos venezolanos, y marcó un hecho histórico para la Iglesia nacional y la comunidad de Miranda, que vive con emoción esta etapa espiritual.
Durante la audiencia, Monseñor Ramírez Padilla expresó al Santo Padre “el saludo y la inmensa gratitud” del pueblo mirandino, además de transmitirle el afecto y la devoción de los fieles hacia su pontificado. El obispo presentó un informe pastoral con los avances de la Diócesis de Guarenas, destacando la labor del clero, el dinamismo de los movimientos apostólicos y las estrategias evangelizadoras que fortalecen la misión de la Iglesia en la región. También compartió con el Papa los sueños y desafíos que acompañan el trabajo de fe en el país.
Uno de los momentos más emotivos fue la entrega de una réplica del cuadro de la Virgen de Copacabana, patrona de Guarenas y figura de profunda devoción para los mirandinos. El obispo ofreció el obsequio como símbolo del Jubileo Mariano Diocesano 2025, que celebrará los 400 años de veneración ininterrumpida a la Virgen. En ese contexto, presentó además la solicitud formal de Coronación Canónica para la imagen sagrada, como una ofrenda espiritual que busca consolidar el reconocimiento pontificio a la fe mariana del pueblo.
Antes de finalizar el encuentro, el papa León XIV impartió una bendición especial para todo el pueblo de Miranda y Venezuela, gesto que fue recibido con profunda emoción por Monseñor Ramírez Padilla. El Pontífice también compartió orientaciones sobre el papel de la Iglesia en la reconstrucción del tejido social, instando a los pastores a continuar fortaleciendo la esperanza, la unidad y la solidaridad entre los fieles.
Con esta audiencia, la Diócesis de Guarenas reafirma su compromiso con la renovación espiritual y celebra que la devoción del pueblo mirandino haya llegado al corazón del Vaticano. El encuentro no solo simboliza la cercanía de la Iglesia venezolana con la Santa Sede, sino que también marca un nuevo capítulo de fe, amor y esperanza en vísperas de uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia religiosa del país.
Con información de: Globovisión









