Si alguna vez te has despertado a mitad de la noche sin razón aparente, la respuesta podría estar en tu plato. Según expertos en nutrición, la calidad de tu cena puede ser decisiva para conciliar el sueño y mantener un descanso profundo.
Huevo y verduras: la dupla que relaja tu cuerpo
Incluir huevos y verduras de hoja verde, como espinacas o kale, en la cena puede favorecer la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Los huevos aportan triptófano, mientras que las verduras ofrecen magnesio y potasio, minerales que ayudan a relajar los músculos y a calmar la mente antes de dormir.
Carbohidratos inteligentes y grasas saludables
Combinar estos alimentos con carbohidratos integrales, como pan o arroz integral, y grasas buenas, como aguacate o aceite de oliva, ayuda a que tu cuerpo absorba mejor los nutrientes que inducen el sueño. Esta combinación también mantiene estables los niveles de azúcar durante la noche, evitando despertares inesperados.
Snacks nocturnos que sí funcionan
Si sientes hambre antes de dormir, apuesta por opciones ligeras como yogur con nueces, plátano con mantequilla de almendra o una infusión de hierbas con unas galletas integrales. Evita alimentos ultraprocesados, bebidas con cafeína o comidas muy pesadas, que pueden interrumpir tu descanso.
Con pequeños ajustes en la cena y hábitos nocturnos conscientes, tu cuerpo puede aprender a sincronizarse con tu ritmo natural de sueño, permitiéndote despertar con más energía y mejor estado de ánimo.
Con información de: La Vanguardia









