China se encuentra en la fase final de los preparativos para el «próximo» lanzamiento de la misión tripulada Shenzhou-21, un hito clave que trasladará a un nuevo grupo de astronautas a la estación espacial Tiangong. Este inminente despegue, que expertos locales sitúan en la noche de este viernes, subraya la consolidación de Pekín como una potencia líder en la órbita baja terrestre y la creciente ambición de su programa espacial.

La cadena estatal CCTV reportó este miércoles la intensa actividad con la ejecución de un ensayo general conjunto en el remoto centro espacial de Jiuquan. Este simulacro masivo completó las verificaciones funcionales y los preparativos finales en la antesala del despegue. Coordinado desde el Centro de Control de Vuelos Espaciales de Pekín, el ejercicio involucró a la red de control y seguimiento de Xi’an y múltiples puntos de vigilancia, replicando la totalidad del proceso de lanzamiento y vuelo.

La prueba fue fundamental para evaluar la fiabilidad sistémica del conjunto formado por la nave Shenzhou-21 y el cohete Larga Marcha 2F Y21, el propulsor destinado a colocar la cápsula en órbita. Además de las verificaciones técnicas del vehículo espacial, el ensayo sirvió para poner a prueba los protocolos de contingencia ante las adversidades meteorológicas propias de la zona de lanzamiento.

Los equipos involucrados se prepararon para afrontar escenarios de bajas temperaturas, fuertes vientos estacionales y posibles tormentas de arena. Esta cautelosa planificación asegura la máxima seguridad para los tripulantes que serán los décimos en habitar la Tiangong, cuya identidad las autoridades chinas han mantenido en reserva hasta el momento.

Con información de: ABC Color
Foto: XINHUA / Wang Jiangbo

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