La semaglutida reduce en un 20% el rïesgo de sufrïr accïdentes cardiovasculares y este efecto protector se mantiene con personas sin diâbetes tipo 2 y con distintos grados de obesïdad. Es lo que demuestra un estudio publicado este miércoles en la revista científica Lancet. Ese principio activo, comercializado como medicamento bajo nombres como Ozempic o Wegovy, se usaba en principio para tratar a pacientes con diâbetes tipo 2, pero después se demostró que facilitaba pérdidas de peso sustanciales.
Ese adelgâzamiento logrado gracias a la semaglutida vino acompañado de mejoras en la salud. La mayoría de estudios relacionaban ambos fenómenos, la obesïdad es la puerta de entrada de decenas de dölencias, así que tenía sentido que eliminándola, se cerrara esa puerta. Pero algunos científicos aventuraban que quizá había algo más, algún efecto secundario del fármaco que tuviera un efecto protector. Precisamente a eso apunta el presente estudio, realizado con una enorme base de más de 17.600 pacientes.“
El ser humano está diseñado para acumular grasa debajo de la piel”, explica Gorgojo. “Pero llega un momento en el que un compartimento graso subcutáneo se satura y no puede acumular más. Entonces esa grasa se acumula donde no debería”. Es lo que se llama grasa ectópica, la acumulación de grasa en órgânos como el hígädo, el corazón, el páncrëas y los músculos. La grasa visceral, la que se acumula en la cintura, es una causa frecuente de la grasa ectópica. Y esta puede perjudicar la función normal de estos órgânos, aumentando el rïesgo de enfêrmêdades metabólicas y cardiovąsculares como el hígädo graso y la resistencia a la insulïna.
Con información de: Mayo Clinic









