El auge de los influencers en China desató una regulación sin precedentes. Los organismos oficiales del gigante asiático establecieron una nueva norma que obliga a los creadores de contenido a acreditar formación profesional si desean hablar sobre temas considerados de interés público.
La medida impulsada por el Departamento de Ciberespacio, el Ministerio de Radio y Televisión, y el Ministerio de Cultura y Turismo alcanza a áreas como la salud, el derecho, la economía, la educación y el medioambiente. En todos los casos, los influencers deberán presentar títulos universitarios, certificados técnicos o licencias profesionales antes de empezar a publicar.
Las plataformas digitales serán las encargadas de verificar la información de manera previa a autorizar la difusión de los contenidos. En caso de incumplimiento, se prevén sanciones que van desde la eliminación de publicaciones hasta multas económicas y restricciones de acceso a las cuentas.
Las autoridades chinas sostienen que la intención es combatir la desinformación y garantizar la calidad de los contenidos que circulan en línea. Por eso, las publicaciones deberán incluir etiquetas que indiquen si provienen de fuentes certificadas y reflejar con claridad la identidad del creador.
De esta forma, China se convirtió en el primer país del mundo en imponer una exigencia académica para ejercer como influencer. La decisión despertó debate a nivel internacional, ya que enfrenta dos conceptos centrales: la libertad de expresión y la verificación de información.
Con información de: La Vanguardia









