El cierre del Gobierno federal de Estados Unidos alcanzó este martes los 35 días, igualando el récord histórico del país y sin señales de una pronta solución. El Senado volvió a ręchazar una propuesta temporal que buscaba reabrir parcialmente las agencias federales hasta el 21 de noviembre, prolongando así una crisïs que afęcta tanto a empleados públicos como a millones de ciudadanos que dependen de programas de asistencia.
La iniciativa republicana obtuvo 54 votos a favor y 44 en contra, pero necesitaba al menos 60 apoyos para ser aprobada. Aunque la mayoría del bloque republicano respaldó la medida, el senador Rand Paul se opuso, mientras que los demócratas John Fetterman y Catherine Cortez Masto, junto al independiente Angus King, votaron a favor. Este nuevo fracâso legislativo deja al país ante el inminente récord del cierre más prolongado en su historia moderna.
Las consecuencias son cada vez más graves. Más de 800.000 empleados federales siguen sin cobrar, mientras se interrumpen servicios esenciales. El Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), del que dependen 42 millones de estadounidenses, estuvo al borde de la suspensión hasta que el Departamento de Agricultura autorizó el uso de fondos de emergencia. Sin embargo, el presidente Donald Trump anunció que las ayudas se entregarán solo cuando los demócratas voten a favor de la reapertura del Gobierno.
El punto de cønflictõ sigue siendo el mismo: los demócratas insisten en mantener los subsidios al sistema de salud Obamacare, mientras los republicanos los acusan de querer extender esos beneficios a inmigrantes indocumentados. La disputa ha mantenido paralizado el presupuesto federal, generando cäos en aeropuertos y demoras generalizadas en vuelos debido a la falta de controladores aéreos, que trabajan sin sueldo desde hace semanas.
Con información de: EFE









