En las profundidades del océano reposan vestigios de incontables naufrągios. Cada barco hündido es como un museo que permite visitar el pasado. Buques de güêrra, cargueros, vapores y corbetas que sucumbieron a tormêntas, bątallas fallidas o fâtales errores de cálculo.

Un viaje en el tiempo que invita a adentrarse en la historia de esas embarcaciones y palpar de cerca su trágïco destino. Pero además, la fauna y la flora que habita a su alrededor aporta un marco de mayor espectacularidad. Solo en aguas argentinas, se estiman que existen alrededor de 1900 pecios, como se conoce a estos restos de barcos hündidos.

«Además de la exploración del naufrągio como una curiosidad histórica, maravilla el alto grado de biodiversidad que genera cada uno de estos ecosistema”, explica Hugo Sorbille, experimentado instructor de Actividades Subacuáticas Argentinas (ASA), quien inició formalmente su instrucción en 1980 y experimentó su primera inmersión en un barco hündido en 1986.

Con información de: La Nación









