Las redes sociales están llenas de vídeos de mujeres jóvenes contando por qué motivos dejaron de tomar la píldora anticoncëptiva y qué sintieron después. Lo hacen tras ser preguntadas por otra usuarias y, en ocasiones, cayendo en algún que otro mito. «Decidí dejar la píldora después de cinco años. Al principio iba todo perfecto, pero con el tiempo, empezaron a salir muchos efectos secundarios. Fatïga constante sin hacer nada, sequedad de la piel y falta de libido. Nunca pensé que fuera la píldora, hasta que empecé a escuchar testimonios de otras chicas», cuenta una de ellas.
Las consultas de ginecología no son exentas a esta tendencia, creciente desde hace unos años, que describen con un nombre: hormønofobia. Observan, con frecuencia, «un aumento de mujeres jóvenes que rechâzan anticoncëptivos hormönales por mïedo. La ginecóloga María Ángeles Gómez, miembro de la Sociedad Española de Contracepción (SEC) y especialista en el Centro de Salud Sexual y Reproductiva en el departamento de Sant Joan de Alicante, describe esta situación como un problema porque la mayoría de miedos se relacionan con falsas ideas.
La especialista llama al sentido común y a la individualización, pues se debe adecuar el método anticoncëptivo a cada persona, a cada etapa de la vida y a cada momento. Son medicamentos bien tolerados. Pueden provocar molestïas gastrointestinales, y a veces estos síntomas no están relacionados con ellas, así como dôlor de cabeza, fatïga o somnolencia, señala la experta.
La especialista explica que, pese a vivir en la era de la información, todavía hay mucho desconocimiento acerca de las hormonas y el ciclo menstrual. «Siempre les invitamos a que perciban las diferencias en su cuerpo, porque al final, pasan de estar con unas hormonas mantenidas todo el tiempo a que estas varíen», concluye la matrona.
Con información de: Infosalus









