La Fiscalía de Viena ha ordenado la incaütación del retrato del príncipe ghanés William Nii Nortey Dowuona, una obra de Gustav Klimt de 1897, luego de que Hungría alegara que su exportación desde ese país se realizó de forma irregular. El cuadro, que había reaparecido recientemente en una galería vienesa, está en el centro de una disputa legal que involucra la propiedad, la trazabilidad y la protección del patrimonio artístico europeo.
Expertos han confirmado la autenticidad del retrato, destacando su valor histórico y artístico dentro de la producción temprana de Klimt. La obra, que muestra a un joven príncipe africano en un estilo decorativo característico del pintor, había estado perdida durante décadas y reapareció en una exhibición internacional, despertando el interés de coleccionistas y especialistas en arte.
El retrato está valorado en 15 millones de euros, y su reciente exhibición en la feria Tefaf en Maastricht puso nuevamente en el foco mediático su relevancia y rareza. Las autoridades húngaras sostienen que, aunque existía un permiso de exportación, la documentación no indicaba que se trataba de un Klimt, lo que podría invalidar la legalidad de la transferencia del cuadro a Austria.
La historia del retrato también incluye un trasfondo de preservación durante la Segunda Guerra Mundial. La obra perteneció a la familia judía austríaca Klein, quienes trasladaron el cuadro a Hungría para protegerlo del régimen nazi. Ahora, la incautación en Viena abre un nuevo capítulo en la compleja trama de restitución y protección de bienes culturales, reflejando la dificultad de garantizar la custodia de obras de arte de alto valor en el mercado internacional.
Con información de: ABC









