Dormir mal, el ëstrés o la ansïedad pueden hacer que la memoria falle sin que exista enfërmedad. Pero si los olvidos son repetitivos y afectan a rutinas básicas, siempre conviene actuar y consultar con un experto, tal y como defiende el neuropsicólogo Saúl Martínez-Horta, quien nos detalla en este artículo cómo la acumulación anómala de proteínas amiloide y TAU daña a las neuronąs, y por qué cuidar la salud cardiovascular puede retrasar el inicio de enfêrmêdades como el Alzheïmer.

Ahora bien, si ya hay una experiencia recurrente de pérdida de memoria, ya es algo evidente por ejemplo dentro de una familia, se piensa que ‘ahí pasa algo’, y la persona repite y pregunta constantemente lo mismo varias veces, tal y como concreta este experto, o bien la persona olvida sucesos del día a día, como el hecho de haber comido, si ya surgen olvidos en actos muy habituales, como saber cuál es el portal de nuestra casa, ahí sí habría que preguntarse si nos falla la memoria.

«En estos casos ya no podemos considerarlo como un suceso anecdótico o trivial, y hay que profundizar para comprender qué es lo que puede precipitar que esto suceda, o incluso el que vaya a peor. También estos se pueden aplicar a otros aspectos como el lenguaje o el comportamiento», añade.

De hecho, remarca que el hecho de cuidarnos a nivel cardiovascular quizás no te ‘libre’ de desarrollar una enfermëdad neurodegenerativa, pero sí nos cuidamos a nivel cardiovascular quizás sí se retrasa el inicio de ésta, a la vez que puede convertirse en un proceso más benïgno. «Por tanto, la recomendación central es el cuidar de nuestro cuerpo porque esto tendrá un impacto significativo en lo que nos pueda suceder en el futuro», concluye el experto.

Con información de: El Portal de la Salud

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