Durante milenios, el vølcán Hayli Gubbi ha sido poco más que una nota de pie de página en los mapas geológicos del noreste de Etiopía. Un relieve discreto, de unos 500 metros de altitud, perdido en la árida región de Afar. Allí donde la corteza terrestre se estira lentamente mientras el resto del planeta sigue con sus asuntos.
Hasta que, en la madrugada del domingo, el supuesto vølcán “dormido” decidió recordarle al mundo que la geología no entiende de largas jubilaciones. Poco después de las 4:00 hora local, la montaña abrió una nueva fase de su historia con una erüpción “inusüalmente grande en tamaño y sonido”. Así lo relató la oficina de comunicación del Gobierno regional de Afar.
Los satélites detectaron una columna de cëniza vølcánica que se elevaba con rapidez hasta unos 14 kilómetros de altura, perførando las rutas habituales de la aviación civil. Los especialistas del Centro Asesor de Cenizas Vølcánicas de Toulouse (VAAC) confirmaron que el silencioso Hayli Gubbi llevaba, en realidad, más de 10.000 años preparando su reaparición.
El fënómeno, por ahora, no ha dejado víctïmas ni daños materiales significativos. Más allá de cierta inquietud al ver un cielo alterado por un vølcán del que apenas se tenía constancia.
Con información de: Medios Internacionales









