Un equipo de especialistas ha presentado no solo un dispositivo, sino una plataforma médica integral capaz de transportar fármacos de alta potencia a través del torrente sanguíneo sin dejar rastro alguno en el organismo. A diferencia de los microrobots convencionales, que a menudo requieren extracción posterior, esta nueva tecnología apuesta por la bioabsorción total, marcando un antes y un después en la seguridad clínica.
Este desarrollo, encabezado por el investigador Fabian Landers y su equipo del Laboratorio de Robótica a Multiescala, supera una de las barreras más críticäs de la medicina moderna: la compatibilidad. La nueva plataforma ha sido diseñada para funcionar con los sistemas de navegación magnética que ya existen en muchos hospitales avanzados (como el sistema Navion), lo que significa que su implementación no requerirá infraestructuras futuristas, sino una actualización inteligente del equipamiento actual. Tras superar con éxito las pruebas en modelos animales, la tecnología se posiciona como «clínicamente lista» para dar el salto a los ensayos en humanos.
Arquitectura efímera: el fin de los residuos quirúrgicos
El corazón de esta innovación reside en su filosofía de diseño: «cumplir la misión y desaparecer». Los ingenieros han fabricado el vehículo utilizando una matriz de polímeros y gelatina biocompatible impresa en 3D, que encapsula nanopartículas magnéticas y el principio activo del medicamento. Una vez que el dispositivo alcanza la zona objetivo, se activa un disparador térmico que «dęrrite» la estructura de forma controlada, liberando la carga terapéutica y permitiendo que el resto de los componentes sean metabolizados o excretados naturalmente por el cuerpo.
Esta característica de autodestrucción programada resuelve el gran dilema de la microrobótica médica: qué hacer con el robot una vez finalizada la tarea. Al eliminar la necesidad de una segunda intervención para retirar el dispositivo, se reduce drásticamente el rięsgø de infęcción y el ęstrés postoperatorio para el paciente. «No estamos enviando una máquina al interior del cuerpo, sino un ‘sobre’ inteligente que entrega el mensaje y se desvanece», explican fuentes cercanas al proyecto, destacando la elegancia biológica de la solución frente a alternativas metálicas o sintéticas persistentes.
La flexibilidad de esta plataforma ha demostrado ser prometedora en escenarios donde la precisión es vital, como la disolución de trombos cerebrales o el ataque directo a tumøres de difícil acceso. En las pruebas preclínicas realizadas en cerdos, los científicos lograron navegar a través de vasos sanguíneos tortuosos y estrechos con una tasa de éxito superior al 95%, depositando la carga farmacológica sin afectar a los tejidos sanos circundantes.
Con información de: El Economista









