En la región de Abruzzo, Italia, una familia de dos adultos y tres menores vio cómo las autoridades les retiraban la custodia de sus hijos, tras vivir durante más de dos años en un bosque en condiciones de autosuficiencia. Su hogar, equipado con paneles solares, pozo propio, huerto y baño compostable, reflejaba un proyecto de vida sostenible, alejado de la infraestructura urbana convencional.
La situación se tornó crítica en otoño de 2024, cuando los integrantes sufrieron una intoxicación por setas silvestres, lo que llevó a su hospitalización. Esto motivó que los servicios sociales inspeccionaran la vivienda, calificándola como “inadecuada para męnores”, señalando carencias en higiene, seguridad, acceso a agua potable y escolarización formal.
Tras estas evaluaciones, un tribunal de L’Aquila decidió en noviembre de 2025 separar a los niños de sus padres, trasladándolos a un centro de acogida. La madre fue autorizada a permanecer con ellos de manera temporal bajo custodia estatal. La decisión ha generado un intenso debate en Italia sobre los límites de la vida alternativa y la protección infantil, y la línea entre autonomía familiar y responsabilidades legales.
El caso ha puesto en el centro del debate la creciente tendencia de familias que buscan vivir de manera autosuficiente o “off‑grid”, y plantea preguntas sobre cómo las instituciones equilibran derechos de los męnores y estilos de vida no convencionales, en un contexto donde la seguridad y la educación son consideradas prioritarias.
con información de: Xataka









