Este domingo, Honduras vivió una jornada electoral clave para definir al próximo presidente del país, marcada por la polarización política y un retraso de una hora en el cierre de las urnas. El Consejo Nacional Electoral (CNE) autorizó que los votantes que aún permanecieran en fila pudieran emitir su voto, extendiendo así la jornada hasta las 6:00 p.m., hora local, con el objetivo de garantizar la participación de todos los ciudadanos habilitados.

Más de seis millones de hondureños estaban convocados a ejercer su derecho al voto en más de 18.000 centros distribuidos a lo largo del territorio nacional. La elección no solo definirá al presidente, sino también la renovación del Congreso y los gobiernos municipales, consolidando un proceso electoral de gran impacto en la política hondureña.

La contienda presidencial enfrentó a tres principales aspirantes prácticamente igualados según las encuestas: Rixi Moncada, vinculada al oficialista Libertad y Refundación (Libre) y cercana a la presidenta Xiomara Castro; Salvador Nasralla, presentador de televisión y candidato del Partido Liberal; y Nasry Asfura, empresario del Partido Nacional. La competencia cerrada ha generado expectativa sobre un resultado que podría inclinar la balanza política del país.

Para garantizar la transparencia y la seguridad de la jornada, el CNE implementó un despliegue especial de fuerzas de orden respaldado por observadores internacionales, incluida la Organización de Estados Americanos (OEA). Con las urnas cerradas, Honduras espera ahora el conteo oficial de votos, mientras la población permanece atenta al desenlace de una de las elecciones más disputadas de los últimos años.

Con información de: Agencia

¿Qué opinas de esto?