En el mundo de los suplementos alimenticios abundan los mitos y creencias que generan dudas entre quienes buscan mejorar su salud. Uno de los más comunes es la idea de que el magnesio o el colágeno pueden provocar aumento de peso. Esta percepción se ha extendido en conversaciones cotidianas y redes sociales, pero carece de sustento científico.

La realidad es que tanto el magnesio como el colágeno cumplen funciones específicas en el organismo y no están diseñados para alterar el peso corporal de manera directa. El aporte calórico de estos suplementos es mínimo y su función principal es fortalecer huesos, piel y metabolismo.

El mito de que “engorda” suele provenir de productos comerciales que incluyen saborizantes, azúcares o mezclas con otros ingredientes que sí aumentan el aporte energético. En realidad, el colágeno puede incluso favorecer la sensación de saciedad y contribuir al mantenimiento de la masa muscular, lo que indirectamente ayuda a un metabolismo más activo.

El magnesio no aporta calorías, ya que es un mineral. Su papel está en participar en más de 300 reacciones metabólicas, incluyendo la producción de energía, la contracción muscular y la regulación nerviosa. Por ello, no puede ser responsable de un aumento de peso. Al contrario, mantener niveles adecuados de magnesio consumiendo semillas, frutos secos, cereales integrales, legumbres y vegetales de hojas verdes favorece la sensibilidad a la insulïna, ayuda a regular la glucosa en sângre y mejora la calidad del sueño.

Estos factores influyen de manera indirecta en el control del peso, ya que un metabolismo equilibrado y un buen descanso reducen la tendencia a comer en exceso o acumular grasa. A partir de los 30 años se reduce la producción de colágeno en nuestro organismo.

Con información de: La Nación

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