Ante la reciente pølémica en torno a su suplencia en el Liverpool del egipcio, Mohamed Salah, se generó un visible desinterés entre sus seguidores. El pasado martes, una cafetería habitualmente ful en el bullicioso barrio de El Cairo, donde los partidos de los ‘Reds’ suelen ser un evento multitudinario, se encontró casi vacía durante el juego de Champions League contra el Inter de Milán.

Con Salah, apodado «El Faraón», fuera de la convocatoria tras expresar su frustración por haber sido apartado en tres encuentros consecutivos, los clientes optaron por jugar a las cartas o mirar sus teléfonos en lugar de prestar atención a la televisión. Este marcado contraste refleja el respaldo de Egipto a su leyenda en el pulso que mantiene con la entidad inglesa.

La tênsión alcanzó su punto álgido tras la victoria del sábado en Leeds, donde Salah declaró sentirse apartado y no saber los motivos, sugiriendo que alguien en el club quiere que cargue con la culpa por la mala temporada del equipo hasta los momentos. Esta declaración, que no citó directamente al técnico Arne Slot, precipitó su exclusión para el compromiso europeo y profundizó la división entre la afición global del Liverpool.

Con información de: AFP
Foto: AFP

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