La flacidez se ha convertido en una de las mayores preocupaciones estéticas, especialmente a partir de los 35 años, y los expertos en belleza comienzan a ponerse de acuerdo en un punto clave: la cosmética tradicional tiene un límite claro. Aunque cremas y sérums pueden mejorar visiblemente la textura y el aspecto de la piel, su acción se queda en la superficie y no alcanza las capas profundas donde realmente se define la firmeza.
Especialistas en dermatología y estética coinciden en que la pérdida de colágeno y elastina, responsables de la elasticidad y tensión cutánea, ocurre en la dermis profunda. Por ello, los productos tópicos ayudan a hidratar, alisar y aportar luminosidad, pero no logran activar de forma intensa la producción natural de colágeno, necesaria para combatir la flacidez de raíz.
Es aquí donde entran en juego las tecnologías estéticas avanzadas, que han revolucionado los tratamientos antienvejecimiento. Procedimientos como la radiofrecuencia, el ultrasonido focalizado o los bioestimuladores actúan en capas más profundas de la piel, generando calor controlado o estímulos biológicos que despiertan la producción de colágeno de manera progresiva y más duradera.
Los expertos subrayan que estos tratamientos no buscan resultados artificiales inmediatos, sino una mejora gradual y natural de la firmeza, respetando la estructura del rostro y del cuerpo. La clave está en activar los mecanismos propios de la piel para que sea ella misma la que se regenere y recupere su tensión con el tiempo.
Lejos de plantearse como una competencia, los profesionales insisten en que la cosmética y la tecnología deben ir de la mano. Las cremas siguen siendo aliadas fundamentales para mantener la piel sana y protegida, mientras que los tratamientos avanzados trabajan en profundidad para reforzar lo que los productos tópicos no alcanzan.
Así, el consenso es claro: para combätir la flacidez de forma efectiva no basta con lo que se aplica por fuera. La verdadera transformación ocurre desde dentro, cuando la piel es estimulada en sus capas más profundas para recuperar firmeza, calidad y resistencia frente al paso del tiempo.
Con información de: Semana









